Carlos Bravo Regidor, Mar de dudas. Conversaciones para navegar el desconcierto, Gatopardo / Grano de Sal, Ciudad de México, 2025, 345 pp.
La duda, origen de la filosofía y motor del pensamiento crítico, suele conducir al insoslayable contraste entre ideas, creencias y hechos cuando la incertidumbre hace su aparición poniéndolas a prueba. A Bravo Regidor, periodista de investigación y especialista en historia y política contemporánea, tanto de México como de Estados Unidos, no es una sola cuestión la que lo inquieta sino varias, provenientes de todo aquel contexto donde las ideologías se hallan enfrentadas. Y si algo enseña la filosofía desde la Antigüedad es que ante la duda no queda más que usar el intelecto y conjeturar respuestas.
Pero el autor de Mar de dudas no lo hará en solitario y en la inmovilidad de su casa, prestando así oídos sordos a lo que Ortega y Gasset recomienda en las líneas elegidas para el epígrafe del libro. A riesgo de naufragar, sale al encuentro de catorce interlocutores ‒académicos casi todos‒, no para dar con verdades absolutas a la manera de Descartes, sino para entregarse a la experiencia enriquecedora del intercambio dialéctico, reivindicando así el diálogo “como método de aprendizaje y convivencia” según su definición. Cierto es que Bravo Regidor se presenta más que documentado en este ejercicio intelectual en formato de entrevistas, que van de comienzos de 2022 a finales de 2024; en principio, lo que lo motiva es la lectura reciente de obras en concreto cuyas autorías corresponden a los convocados. De modo que los autores elegidos por él son reconocidos estudiosos de la actualidad política y cultural, cada uno en sus respectivas parcelas de conocimiento.
Ya desde el escrito introductorio, “Nuestro momento Machado”, el autor, que se encuentra en ese momento en Washington, expone una serie de razones por las cuales se confiesa víctima del desconsuelo y la tribulación. Entre todas, la causa a destacar es el inesperado triunfo, el primero, de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el 9 de noviembre de 2016, desplazando así a la candidata demócrata Hilary Clinton, la favorita de la izquierda progresista estadounidense. Y también la de Bravo Regidor, para quien el trumpismo es una amenaza destinada a cambiar el mundo de manera negativa, lo mismo que para la generalidad de los entrevistados. Y desde esas coordenadas ideológicas, con Trump como leitmotiv, transcurrirán los cuestionamientos del autor y las interpretaciones de los conocedores, derivadas del análisis de un conjunto de problemáticas relativas a la descomposición del orden democrático impuesto por el liberalismo en Occidente, el retroceso de la izquierda autodenominada progresista y el auge de los nacionalismos reaccionarios.
“La borrasca contemporánea”, que es como califica Bravo Regidor a las complejas realidades que se viven en gran parte del mundo, es provocada por numerosos factores dignos de consideración pero que por falta de espacio solo referiré unos cuantos, no sin antes indicar lo que del libro se desprende, que es el propio orden democrático el que genera una dicotomía ideológica entre izquierda y derecha, dos categorías bastante cuestionadas pero funcionales para el conocimiento político. Así, entre dichos factores, se encuentra la ignorancia para gestionar la complejidad de las crisis que se suceden en “la sociedad del desconocimiento”, tema de estudio del filósofo español Daniel Innerarity, con quien inaugura la primera de las conversaciones.
Los enemigos de la democracia liberal, el resurgimiento de los populismos y los nuevos fascismos, el despertar de las derechas y la desigualdad del capitalismo son otras de las preocupaciones más acuciantes del autor, que serán abordadas a lo largo del libro pero que en sus diálogos con Federico Finchelstein, Pablo Stefanoni, Sophia Rosenfeld, Branko Milanovic, Nadia Urbinati y Francis Fukuyama adquieren una mayor relevancia, pues le permiten desplegar su lado más crítico a raíz de comprender que es la propia democracia “la condición de posibilidad del populismo”, que el fascismo y el comunismo presentan rasgos en común, que los autócratas acaban por cargarse a la democracia o que el wokismo, “en sus mejores versiones, es un movimiento a favor de la apertura y la tolerancia, pero en sus peores momentos puede llegar a ser tan estrecho de miras e intolerante como aquello contra lo que lucha”.
Para Urbini, profesora italiana, no importa tanto definir lo que el populismo es (Cayetana Álvarez de Toledo, ausente de estos diálogos, ha descrito el populismo como “el impúdico culto al pueblo con espurios fines antidemocráticos”), sino cuáles son sus alcances, ni “que hacen los populistas con la retórica sino qué hacen con la representación”, y lo que bien saben hacer con esta es “una propaganda permanente”. En este punto, no será una sorpresa ya cuando ambos incurran en el error, muy común por lo demás y que se repetirá una y otra vez en el libro, de comparar a Trump con Mussolini ‒fundador del fascismo, una doctrina estatista por definición‒, un populista que, apunta Urbinati, “ya en el poder, sin embargo, acabó con la democracia”, lo que pretendidamente terminará por hacer el presidente del país del norte, cuya representación más difundida por los mass media y las redes sociales es la de un loco, un impredecible que, no obstante, solo hace lo que desde sus campañas anunció, esto es, revertir lo que considera el desastre causado en las últimas décadas por las políticas del bando demócrata, acciones que los entrevistados omiten mencionar: la gestión irresponsable de la economía ‒que incrementó a cifras récord tanto la deuda intragubernamental como la pública‒, la permisividad con la inmigración masiva ilegal por conveniencias electorales, el mecenazgo de Estado a causas contrarias a los valores cristianos de Occidente y su postura abiertamente antiliberal, entre otros señalamientos que condujeron al republicano a su segunda victoria.
Aunque ideológicamente se sitúa en el espectro de la izquierda, el autor tiene además un genuino interés por comprender las causas que han abonado a la reincidencia de los populismos de corte socialista en América Latina desde el siglo pasado, cuyos modelos se inspiran en el de la Cuba castrista, tema que abordará en su conversación con Rafael Rojas, para quien “el horizonte revolucionario parece agotado” y la incógnita reside más bien en el “cómo acomodar las demandas vigentes de esa vieja tradición revolucionaria en una normatividad nueva, la de las democracias institucionales”. A propósito del caso mexicano, Bravo Regidor expresará en numerosas oportunidades su desaprobación por lo que López Obrador y su régimen han hecho ‒y también deshecho‒ con las instituciones republicanas de nuestro país, pero sin aludir a su alianza con las organizaciones narcoterroristas transnacionales, característica que comparte con otros regímenes similares de la región.
El repaso que en Mar de dudas se hace de lo que algunos tertulianos consideran los aciertos de la izquierda más tradicional hasta la más progresista, denominación de la nueva izquierda, incluye también sus errores, uno de ellos es la pérdida de su hegemonía en el relato por la batalla cultural en Occidente, que desconcierta tanto al autor como a Stefanoni, con quien conversa sobre la disputa que las nuevas derechas han emprendido por el control de ese relato, de modo que ambos invocan a Gramsci. Para revolucionar a una sociedad, según el líder comunista y teórico marxista italiano, habría que trascender la perspectiva economicista y hacerse del control de los componentes ideológicos, dicho de otra manera: tomar la educación y la cultura y todo lo demás se dará por añadidura. Era cuestión de tiempo: las derechas han dado la vuelta a las ideas gramscianas y las usa a su favor para la batalla cultural contra la progresía global. “La rebeldía de las nuevas derechas”, que es como se titula la entrevista con Stefanoni, es un apartado que intuyo clave para el recorrido intelectual que Bravo Regidor ha emprendido con honestidad y conocimientos a toda prueba a partir de la publicación del libro aquí reseñado. No sería raro, pues, que se lanzara a la mar de enfrente para conversar con los protagonistas que desde la otra facción lidian al sur de nuestro continente con la confusión del mundo. Me refiero a Agustín Laje (La batalla cultural, Generación idiota y Globalismo. Ingeniería social y control total en el siglo xxi), Pablo Muñoz Iturrieta (Las mentiras que te cuentan, las verdades que te ocultan), Juan Carlos Monedero (Lenguaje, ideología y poder), Miklós Lukács (Neo entes. Tecnología y cambio antropológico en el siglo 21) y Nicolás Márquez (La guerra civil argentina, La dictadura comunista de Salvador Allende y Perón, el fetiche de las masas), solo por citar unas cuantas sugerencias.